Mucho Mambo

Ningún otro baile del sur de la frontera (estadounidense) ha alcanzado nunca la popularidad instantánea que tuvo el alegre Mambo cuando se introdujo por primera vez desde Latinoamérica. El alcance del Mambo puede observarse en el uso generalizado de su ritmo en Tin Pan Alley. Las baladas de amor se escribían a ritmo de Mambo lento, las canciones novedosas a ritmo de Mambo rápido y los números de Rock ‘n’ Roll se adaptaban al tempo. En todo el país, los bailarines que nunca habían progresado más allá del Foxtrot y el Vals pedían a gritos que se les enseñara a bailar el Mambo.

La popularidad del Mambo fue, en gran medida, obra del director de orquesta cubano Pérez Prado. A comienzos de la década de los 30, las orquestas de baile de estilo latino empezaron a ganar cada vez más popularidad entre el público estadounidense, llenando las ondas radiofónicas con Rumbas, Sambas y Tangos. Más tarde, a principios de los años 50, Prado grabó la canción Mambo Jambo, y ¡ahí empezó la diversión!

El Mambo puede bailarse según el temperamento de cada bailarín. Los bailarines conservadores pueden permanecer en una posición cerrada, mientras que los más atrevidos pueden realizar pasos que se rompen y se separan completamente unos de otros. Los giros y vueltas son muy populares entre los bailarines de Mambo. ¿Listo para dar el primer paso hacia un nuevo y emocionante estilo de vida? Ponte en contacto con nosotros, en Fred Astaire Dance Studios. Dentro de nuestras puertas, descubrirás un ambiente cálido y acogedor que te inspirará para alcanzar nuevas metas, ¡y disfrutarás haciéndolo!